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Pedi2 Voz
Pedi2 Voz atiende las llamadas de tu restaurante, conoce tu carta, toma pedidos y los incorpora de forma organizada al flujo de trabajo del establecimiento.
Pedi2 Voz está en fase de incorporación con restaurantes piloto. Lo que ya funciona hoy en Pedi2 —la carta digital, los pedidos por WhatsApp, la pantalla de cocina y el reparto— se explica en presente en esta página; lo que corresponde al canal telefónico se explica en futuro y está señalado. Si quieres entrar en el piloto, pídenos una demostración.
En un restaurante el teléfono no suena repartido a lo largo del día. Suena en dos franjas muy concretas, y son exactamente las mismas en las que la sala está llena, la cocina va con el pase encima y no sobra ni una persona. Quien descuelga lo hace con una comanda en la mano y a medias de otra cosa.
Eso tiene tres consecuencias que cualquiera que haya trabajado en hostelería reconoce sin necesidad de que se las expliquen:
Lo importante es que ninguna de las tres se arregla contratando a alguien para el teléfono: el problema no es de plantilla, es de simultaneidad. Dos llamadas a la vez a las 21:15 siguen siendo dos llamadas a la vez.
Un agente de voz con IA es un sistema que descuelga el teléfono, entiende lo que dice quien llama y resuelve la gestión hablando, en lenguaje normal. No es un menú de opciones ni una locución grabada: no hay que pulsar teclas ni memorizar un orden.
La diferencia con un asistente genérico está en de dónde saca la información. Un agente de voz para restaurantes solo sirve si conoce el negocio concreto: los platos que hay hoy, sus precios, sus tamaños y extras, los alérgenos declarados, el horario real de cada tipo de pedido y hasta dónde llega el reparto. Sin esos datos responde de forma plausible y equivocada, que en un restaurante es la peor combinación posible.
Un agente serio no intenta hacerlo todo. Resuelve bien lo repetitivo —el pedido de siempre, el horario, la dirección, la reserva de cuatro para el sábado— y se aparta rápido en lo que requiere criterio: una reclamación, un grupo grande con condiciones especiales, una alergia con matices. Saber dónde está esa frontera es la mitad del trabajo.
Cómo funciona
No es un producto aparte con su propia base de datos. Es un canal más sobre el mismo sistema que ya organiza tus pedidos de WhatsApp, web y QR.
Los platos, los precios, los tamaños y extras, los alérgenos y los agotados salen de la carta que administras en Pedi2. Marcas algo agotado y deja de ofrecerse en todos los canales a la vez.
Recogida, domicilio y mesa pueden tener horarios distintos, y Pedi2 ya los gestiona así. El agente ofrece horas que existen de verdad, no una hora cualquiera que luego cocina no puede servir.
La comanda entra en la misma pantalla de cocina, con su referencia, sus líneas y sus notas. Para el equipo no hay un flujo nuevo que aprender: es un pedido más, con el canal marcado.
El agente de WhatsApp de Pedi2 ya lleva comprobaciones de servidor que verifican que el plato existe en la carta y que el precio es el real antes de registrar nada. Ese es el mismo criterio que se aplica al canal de voz: el modelo propone, el servidor comprueba.
En la demostración cargamos tu carta real y repasamos qué llamadas de tu día a día podría resolver y cuáles no.
Paso a paso
Así se plantea el recorrido completo de una llamada entrante.
No hay número nuevo que anunciar ni cartelería que reimprimir. El agente entra según la regla que definas: siempre, cuando nadie descuelga o fuera de horario.
Un pedido, una reserva, una duda sobre la carta o el horario, o hablar con alguien del equipo. De ahí sale todo lo demás: no es lo mismo tomar una comanda que responder a qué hora cerráis.
Carta del día, precios, agotados, horarios por tipo de pedido y cobertura de reparto. Solo lo que está registrado: si un dato no consta, no se inventa.
Platos, cantidades, tamaños, extras y notas. Cuando algo se puede entender de dos formas, se pregunta en vez de elegir por parecido.
Es el paso que no se puede saltar. Se lee lo apuntado —líneas, extras, hora e importe cuando corresponda— y no se cierra nada hasta que el cliente dice que sí.
Queda estructurado en el sistema, con su referencia, su canal y su hora. No es una nota que alguien tenga que pasar a limpio después.
La comanda aparece en la pantalla de cocina y, si el local imprime, sale por la impresora como cualquier otro pedido.
Si el cliente lo pide, si hay una reclamación o si el sistema no está seguro de haber entendido, la llamada pasa al equipo. Esa salida tiene que existir siempre.
Es el caso más frecuente y el más agradecido. El cliente llama, dice lo que quiere, el agente lo repite para confirmar y le da una hora de recogida coherente con lo que la cocina ya tiene dentro. El pedido entra con su referencia, así que cuando el cliente aparece en el mostrador basta con ese código para localizarlo.
Aquí hay un paso más que no se puede despachar deprisa: la dirección. Hay que recogerla completa, comprobar que cae dentro de la zona de reparto y decir el coste del envío antes de cerrar. Pedi2 ya gestiona las zonas de reparto por polígono en el mapa, por radio en kilómetros o por porcentaje, así que ese dato existe y se puede consultar en la propia llamada.
Pedi2 ya tiene reservas con control de aforo real: la disponibilidad se calcula contra las mesas y la duración configurada, no contra una agenda a ojo. Una reserva tomada por teléfono debería entrar por ese mismo sitio, con su confirmación al cliente, y no en una libreta paralela que solo entiende quien la escribió.
Muchas llamadas no son un pedido: son «¿a qué hora abrís?», «¿tenéis mesa para seis?», «¿el arroz lleva marisco?» o «¿repartís en mi calle?». Son cortas, se repiten cien veces y aun así hay que atenderlas. Son justo las que mejor encaja resolver sin interrumpir a nadie, siempre que la respuesta salga de datos registrados y no de una suposición.
Es la diferencia estructural frente a una persona atendiendo el teléfono. En hora punta las llamadas no llegan de una en una, y la segunda que entra mientras se atiende la primera es la que hoy se pierde. Un agente no tiene ese límite: cada llamada es independiente.
Un solo sistema
El canal cambia; el pedido, no. Esa es la idea que sostiene todo lo demás.
La ventaja real de resolver el teléfono dentro de Pedi2 y no con una herramienta suelta es que el pedido telefónico no se convierte en una isla. Cae en la misma pantalla de cocina, cuenta en los mismos totales del día, usa las mismas zonas de reparto y respeta los mismos horarios. Si mañana cambias el precio de un plato, cambia para los cuatro canales a la vez porque solo hay un sitio donde cambiarlo.
Lo contrario —una solución de voz por un lado y el resto del negocio por otro— acaba siempre igual: dos cartas que se desincronizan, un canal cuyos pedidos no aparecen en los informes y alguien copiando datos de una pantalla a otra en plena hora punta.
Puedes ver el detalle de cada canal en todo lo que hace Pedi2, y cómo se monta el sistema en cómo funciona.
Comparativa
Los tres descuelgan. Solo uno deja el trabajo hecho.
| Contestador o menú de opciones | Agente de voz con IA |
|---|---|
| El cliente escucha una locución y pulsa teclas, o deja un mensaje. | El cliente habla como hablaría con una persona, sin menús ni orden que seguir. |
| La gestión queda pendiente: alguien tiene que escuchar el mensaje y devolver la llamada. | La gestión se completa dentro de la llamada y queda estructurada en el sistema. |
| No sabe nada del negocio: no puede decir si queda tarta ni hasta dónde repartís. | Consulta la carta, los agotados, los horarios y la zona de reparto registrados. |
| Fuera de horario solo puede grabar. | Fuera de horario puede dejar tomado un pedido o una reserva para el día siguiente. |
Esta sección es tan importante como la de lo que el sistema sabe hacer, y es la que casi nunca aparece en las webs de este tipo de producto. Un agente que insiste cuando no entiende hace más daño que uno que se aparta pronto: el cliente cuelga con la sensación de que el restaurante le ha puesto una máquina delante para no atenderle.
Casos en los que la llamada debe pasar al equipo:
El criterio no es nuevo en Pedi2: el agente de WhatsApp ya para y avisa al equipo cuando la conversación se sale de lo que puede resolver, y desde ese momento la persona toma el mando del chat. La versión telefónica tiene que comportarse igual.
Tomar un pedido hablando tiene un riesgo que no tiene tomarlo por escrito: no queda nada a la vista que el cliente pueda repasar. Por eso un sistema de voz serio necesita, como mínimo:
Este último punto es el que más se descuida y el que más caro sale. En el agente de WhatsApp de Pedi2 está resuelto con comprobaciones en el servidor: el modelo propone una línea de pedido y el servidor verifica contra la carta que ese plato existe, que está disponible y que el precio es el que consta. Si no cuadra, no se registra. Ese planteamiento —el modelo no es la última palabra— es el que hace que un sistema de voz se pueda usar con clientes reales.
El canal telefónico está en fase de incorporación con restaurantes piloto. Lo que sí funciona hoy es el resto del sistema: la carta digital con QR, los pedidos por WhatsApp con agente de IA, la pantalla de cocina, las reservas y el reparto. Pedi2 Voz lleva ese mismo motor al teléfono; si quieres entrar en el piloto, pídenos una demostración y te contamos en qué punto está.
No es la idea. El planteamiento es que conserves tu número y decidas cuándo entra el agente: siempre, solo cuando nadie descuelga después de unos tonos, fuera del horario de atención o en las franjas que tú marques. El número que tus clientes conocen y que está en Google y en tus cartas impresas no cambia.
De la misma carta que ya tienes en Pedi2: los mismos platos, los mismos precios, los mismos alérgenos y los mismos agotados. No hay una segunda carta que mantener. Si marcas el pulpo como agotado, deja de ofrecerse en el teléfono igual que deja de verse en el QR.
El criterio es el mismo que ya aplica el agente de WhatsApp: se dan los alérgenos que están registrados en la ficha del plato, se dice explícitamente que conviene confirmarlo con el equipo y no se afirma nunca que algo es apto si eso no consta. Una alergia mal respondida no es un error de servicio, es un riesgo sanitario, y ningún sistema debería improvisar ahí.
Se le pasa. Es una de las cosas que tiene que funcionar bien desde el primer día: si el cliente lo pide, si la conversación se complica o si el sistema no entiende con suficiente seguridad lo que le están diciendo, la llamada tiene que acabar en una persona y no en un bucle. Un agente que no sabe retirarse a tiempo hace más daño que no tener agente.
Un contestador graba y un IVR reparte llamadas por teclas. Ninguno de los dos resuelve nada: al final alguien tiene que escuchar el mensaje o atender la extensión. La diferencia de un agente de voz es que completa la gestión dentro de la propia llamada y deja un pedido o una reserva ya estructurados en el sistema, no un aviso pendiente de tramitar.
El precio de Pedi2 Voz no está cerrado todavía, y preferimos decirlo a publicar una cifra que luego cambie. Los factores que van a influir son los habituales en este tipo de servicio: minutos de conversación, número de locales, idiomas, complejidad de la carta e integraciones. Los planes de Pedi2 que ya están en el mercado sí tienen su precio publicado.
Cada página entra en un tipo de llamada o un tipo de negocio concreto.
Tomar la comanda por teléfono, validarla contra la carta y que llegue a cocina sin pasar por un papel.
Horarios, dirección, reservas y consultas: las llamadas que no son un pedido y aun así hay que atender.
Tamaños, masas, mitad y mitad, extras. El caso donde una comanda mal tomada se nota en el horno.
Dirección, zona de reparto, hora de recogida y coste de envío confirmados en la propia llamada.
Varios locales, cada uno con su carta y su horario, y una forma común de atender el teléfono.
Te enseñamos Pedi2 con tu carta cargada y hablamos de en qué punto está el canal telefónico y qué encaja en tu operativa.
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