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Comparativa técnica
Guía del equipo de pedi2Publicada el 30 de agosto de 2026
La aplicación de WhatsApp Business sirve para atender a mano con algunas ayudas: respuestas rápidas, mensaje de bienvenida y de ausencia, y un catálogo. La plataforma oficial de WhatsApp Business —lo que se suele llamar «la API»— es lo que permite que un sistema externo lea las conversaciones y responda: es la única vía para que un pedido se tome solo y acabe en la comanda. La regla práctica: si quieres ahorrar teclas, te vale la aplicación; si quieres que el pedido entre en cocina sin que nadie lo copie, necesitas la plataforma.
Es la que tiene la mayoría de los restaurantes y, para muchos, es suficiente. Es gratuita, se instala en el móvil y añade sobre el WhatsApp normal unas cuantas herramientas pensadas para negocios: perfil con dirección y horario, etiquetas para clasificar chats, respuestas rápidas con atajos, mensaje de bienvenida, mensaje de ausencia y un catálogo de productos.
Su límite no es de funciones sueltas, es de arquitectura: la conversación vive dentro de la aplicación, en un teléfono. Ningún sistema externo puede leerla ni responder por su cuenta. Eso significa que se pueden automatizar mensajes, pero no gestiones: el mensaje de ausencia avisa de que estás cerrado, y no hay forma de que tome el pedido para mañana.
El catálogo genera además una confusión frecuente. Enseña productos dentro de WhatsApp, lo cual está bien, pero el pedido vuelve al chat como un mensaje de texto que alguien tiene que leer e interpretar. Es un escaparate, no un sistema de pedidos.
Es el producto de Meta pensado para que los negocios conecten WhatsApp a sus sistemas. No es una aplicación que se instale: es una conexión entre el número y una plataforma, y se usa a través de una herramienta que la implemente —en este caso, Pedi2.
Lo que cambia, en la práctica de un restaurante:
Es una plataforma de pago y su facturación la define Meta, con condiciones que cambian con cierta frecuencia. Cualquier cifra concreta que leas en una web —incluida esta— conviene contrastarla con la documentación oficial de Meta antes de tomar una decisión. Por eso aquí no publicamos ninguna.
| Aplicación WhatsApp Business | Plataforma oficial (API) |
|---|---|
| Respuestas rápidas: atajos para no reescribir lo mismo. | Respuestas construidas con los datos del restaurante en ese momento. |
| Bienvenida y ausencia: avisan, no resuelven. | Fuera de horario se puede dejar tomado un pedido para el día siguiente. |
| Catálogo: escaparate. El pedido vuelve como texto libre. | El pedido se estructura contra la carta y acaba en la comanda. |
| Atiende quien tiene el móvil, más los dispositivos vinculados. | Varias personas del equipo atienden desde el sistema, con su acceso. |
| No se conecta con la carta, los horarios ni la cocina. | Es la vía para conectarlo todo en un solo flujo. |
| Gratuita. | De pago, con la facturación que define Meta. |
Es la regla que más sorprende al pasar a la plataforma oficial, y conviene entenderla antes de contratar porque condiciona cómo se avisa a un cliente.
Cuando un cliente escribe, se abre una ventana durante la cual el negocio puede responderle con texto libre: eso cubre toda la conversación normal de un pedido, que ocurre en minutos. Pasado ese plazo, si es el restaurante quien quiere iniciar el contacto, hace falta usar una plantilla aprobada previamente por Meta.
Para un restaurante esto casi nunca es un problema en los pedidos —el cliente acaba de escribir— y sí importa para avisos posteriores: confirmar algo al día siguiente, recordar una recogida o retomar una conversación vieja. Es una limitación de la plataforma, no de la herramienta, y la tiene cualquier proveedor que trabaje en oficial.
Los plazos exactos de esa ventana, las categorías de plantilla y sus condiciones de aprobación los define Meta y han cambiado varias veces. Cualquier web que te dé cifras concretas —esta incluida— puede estar desactualizada: consúltalo en la documentación oficial de Meta en el momento de decidir.
En la demostración miramos cómo tienes hoy el WhatsApp del restaurante y qué haría falta para conectarlo, sin cambiar de número.
No hay una respuesta universal, y quien la dé sin preguntar por tu volumen probablemente esté vendiendo. Dos criterios que funcionan:
<strong>Te vale la aplicación</strong> si recibes pocos pedidos por WhatsApp, los atiende siempre la misma persona y no te está costando tiempo en la hora de más carga. Añadir una plataforma a un problema que no tienes es gasto sin retorno.
<strong>Necesitas la plataforma</strong> si se te acumulan mensajes sin leer en el servicio, si alguien está copiando pedidos del chat al sistema, si más de una persona contesta el mismo número o si pierdes pedidos fuera de horario. Los cuatro síntomas apuntan a lo mismo: el canal creció por encima de lo que se puede atender a mano.
Si te reconoces en el segundo grupo, el siguiente paso práctico es cómo automatizar los pedidos de WhatsApp. Y si lo que te frena es perder el móvil, el bot y el equipo en el mismo número responde a eso.
Qué implica el paso
Conviene saberlo antes, porque hay tres cosas que sorprenden y ninguna aparece en los folletos.
Conectar un número a la plataforma oficial no es instalar una aplicación: hay una verificación del negocio de por medio y unos pasos que gestiona quien te da el servicio. No es complicado, pero tampoco es instantáneo, y conviene contar con ello si tienes una fecha en la cabeza. Lo que sí es rápido, una vez conectado, es la configuración de la carta y los horarios — que además ya la tienes hecha si usabas el sistema para el QR.
Y esto es una ventaja disfrazada de cambio incómodo. Con la aplicación, el número vive en un teléfono concreto: si esa persona libra, nadie ve los mensajes. Conectado a la plataforma, las conversaciones están en un sitio al que entra quien tenga acceso, desde donde sea. Para un local con turnos, eso soluciona un problema que se daba por inevitable.
Es la contrapartida real. Responder a quien te ha escrito hace poco no cambia, y eso cubre todos los pedidos. Lo que cambia es iniciar tú una conversación pasado ese plazo: hace falta una plantilla aprobada. Si tu operativa incluye avisar a clientes al día siguiente o mandar recordatorios, esto hay que planificarlo, no descubrirlo cuando ya está todo montado.
Hasta cierto punto. La aplicación trae respuestas rápidas, mensaje de bienvenida, mensaje de ausencia y catálogo, y eso ya ahorra teclear. Lo que no permite es que un sistema externo lea las conversaciones y responda por su cuenta, que es lo que hace falta para tomar un pedido y convertirlo en comanda. Para eso hay que pasar a la plataforma oficial.
No es lo habitual: normalmente se conecta el número que ya usa el restaurante, que es el que está en Google y en las cartas impresas. Los requisitos concretos los fija Meta y conviene comprobarlos en el momento del alta, pero el planteamiento es conservar el número.
Con matices, y es la diferencia que más sorprende al llegar a la plataforma oficial. Cuando el cliente ha escrito hace poco, la conversación está abierta y se le puede responder con texto libre. Pasado ese plazo, para iniciar tú el contacto hace falta una plantilla aprobada previamente por Meta. Los plazos y las categorías los define Meta y cambian, así que conviene consultarlos en su documentación en vez de fiarse de lo que se leyó hace un año.
Existen conexiones que no pasan por la plataforma oficial, y no las recomendamos como base de un negocio. El motivo es sencillo: no están soportadas, y un número puede dejar de funcionar sin aviso ni forma de reclamar. Para el WhatsApp que aparece en tu escaparate y en tu ficha de Google, ese riesgo no compensa.
La guía completa: qué es, qué puede hacer con un pedido y cómo distinguir uno serio de una respuesta automática.
De atender los mensajes a mano a que el pedido se estructure solo, paso a paso y con los errores que hay que evitar.
La parte que casi nadie resuelve: que la conversación acabe en una comanda y no en alguien copiando a mano.
Si activas el bot, ¿pierdes tu WhatsApp? No, y aquí se explica cómo conviven el bot y el equipo en el mismo número.
Hora de recogida, tiempo de preparación y los datos mínimos para que el pedido esté listo cuando el cliente llega.
Dirección, zona de reparto y coste de envío confirmados en la conversación, antes de que el pedido se ponga en marcha.
Dos formas de recibir un pedido, cada una buena para algo distinto. Cuál encaja según tu carta y tu tipo de pedido.
Te contamos qué implica el paso en tu caso concreto, y qué no hace falta que cambies.