Del QR de la mesa a la impresora de cocina, pasando por WhatsApp. Esto es el detalle completo.
La base de todo: una carta que se ve bien en el móvil, que cambias tú y que se actualiza en todas las mesas a la vez.
Clásico, elegante o visual con fotos grandes. Cambias de diseño con un clic, sin rehacer nada.
Sube varias fotos por plato. Todas se ven con la misma proporción, así la carta no queda descuadrada.
Los 14 alérgenos de la normativa europea, con icono, por plato. El cliente los ve antes de pedir.
Ración o media, extra de queso, elige tu bebida… Un solo sistema para las tres cosas.
Se acabó el pulpo: lo marcas y desaparece de la carta al instante. Sin llamadas ni disculpas.
Precio tachado y precio nuevo, para empujar lo que te interese vender ese día.
Agrupa por bloques grandes ("Platos fuertes") con sus categorías dentro (Carnes, Pescados).
Explica una sección o una categoría: "todas nuestras carnes son de producción local".
Un QR por mesa te dice desde dónde piden. Un QR general te sirve para el escaparate, las redes o el reparto.
El pedido llega con el número de mesa puesto. No hay que preguntar dónde están.
Para la puerta, Instagram o el flyer. Abre la carta completa del local.
Te lo descargas en PNG listo para imprimir o pegar en un vinilo.
Coloca tus mesas como están de verdad y ve cuáles tienen pedido en marcha o reserva.
Donde ya están tus clientes. Sin apps que instalar y sin intermediarios que se lleven una parte.
Platos, cantidades, extras, notas y su referencia. Nada de "quería dos de eso".
Todo por WhatsApp, todo por web, o mixto: el cliente arma el pedido en la carta y lo envía por WhatsApp.
Cada pedido tiene un código tipo P2-4F19C0 con el que cliente y cocina se entienden.
Si el cliente quiere añadir algo, tú lo apruebas desde la comanda. Si ya está en el fuego, no se toca.
Opcional. Atiende tu WhatsApp cuando tú no puedes, con tu carta y tus normas.
El cliente escribe como habla y la IA arma el pedido, confirma y da la hora de recogida.
Solo ofrece lo que hay en tu carta y con tus precios exactos. Si no lo sabe, no se lo inventa.
No confirma que algo es apto sin comprobarlo en la ficha del plato.
Si la cosa se complica, avisa y para. Y tú puedes entrar en la conversación cuando quieras.
Si un cliente dice "escríbeme mañana", la IA lo agenda y retoma sola la conversación.
La pantalla que mira el equipo mientras trabaja. Grande, oscura y sin florituras.
Los pedidos entran solos con aviso sonoro. Tarjetas grandes, legibles a distancia.
Ves los minutos que quedan y lo que va tarde se pone en rojo.
Aceptar, preparar, listo, entregado. Con confirmación en lo que no tiene vuelta atrás.
Sale por tu comandera de siempre, en el momento que tú decidas (al aceptar, al preparar…).
Cada cambio de estado puede avisar al cliente por WhatsApp. Tú eliges cuáles y con qué texto.
Si prefieres no aprobar uno a uno, los pedidos entran directos a cocina.
Tu reparto, tus reglas, tus repartidores. Sin ceder el cliente a nadie.
Dibuja el área a la que llegas, tal cual, con el ratón.
"Repartimos a 3 km a la redonda". Más simple imposible.
Hasta 2 km gratis, hasta 5 km dos euros. Se calcula solo según la dirección.
Cada zona con su mínimo, para que salga a cuenta desplazarse.
Marca lo que no aguanta el trayecto y no aparecerá en pedidos a domicilio.
Para que no te llenen el comedor dos veces a la misma hora.
Cuenta las plazas de tus mesas activas: no acepta más de lo que cabe.
Un WhatsApp unas horas antes reduce mucho las mesas vacías.
Das mesa a la reserva y la ves reflejada en el mapa de sala.
Cuántos pedidos aceptas por franja, y hasta límites por plato: "20 hamburguesas cada 15 minutos".
Hoy de 20:30 a 21:00 no puedes más: cierras ese tramo y el resto sigue abierto.
Si te entra turismo, esto se nota en el ticket medio.
Español, catalán, inglés, francés, alemán, italiano y portugués.
Traduce tu carta entera de una vez, y tú corriges lo que quieras a mano.
Si tu carta original está en catalán, ese es el idioma base y desde ahí se traduce al resto.
Cambia de idioma con un toque en la propia carta.
Lo que pasa después del pedido: que vuelvan y que sepas por qué.
Ventas, ticket medio, platos más pedidos y horas punta, por el rango de fechas que quieras.
Pide la reseña justo después de entregar, que es cuando la gente dice que sí.
Fidelización por teléfono, sin tarjetas de cartón que se pierden.
Sube la carta que ya tienes y la IA la convierte en carta digital. Tú revisas y publicas.
Cada local con su carta, sus horarios y su cocina, desde la misma cuenta.
En la demo repasamos solo lo que aplica a tu negocio y te decimos qué plan lo cubre.
20 minutos por videollamada · Sin instalar nada