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Pedi2 Voz · Pizzerías
Tamaño, masa, ingredientes y extras confirmados dentro de la llamada, con una hora de recogida que la cocina puede cumplir.
Pedi2 Voz está en fase de incorporación con restaurantes piloto. Lo que ya funciona hoy en Pedi2 —la carta digital, los pedidos por WhatsApp, la pantalla de cocina y el reparto— se explica en presente en esta página; lo que corresponde al canal telefónico se explica en futuro y está señalado. Si quieres entrar en el piloto, pídenos una demostración.
No por volumen —hay negocios con más llamadas— sino por lo que hay que apuntar bien en cada una. Una pizza no es un plato: es una combinación. Tamaño, tipo de masa, ingredientes que se quitan, ingredientes que se añaden, mitad de una cosa y mitad de otra, y a veces todo eso multiplicado por tres pizzas en el mismo pedido.
Y todo eso se apunta a las nueve y media de un viernes, con el horno lleno, el teléfono sonando otra vez y alguien esperando en el mostrador. Un extra que no se apunta es una discusión al cobrar; un ingrediente que se apunta de más es una pizza tirada.
Lo que cambia
Pedi2 configura los platos por pasos con mínimos y máximos: elige una masa, entre uno y tres ingredientes, extras opcionales. Una línea a la que le falte un paso obligatorio no puede entrar en cocina, y el sistema dice cuál falta en vez de dejarla pasar.
Tamaño base más suplementos, con los importes que constan en tu carta. Nadie tiene que acordarse de cuánto valía el extra de burrata a las once de la noche.
Se acabó la mozzarella de búfala: la marcas agotada y desaparece del teléfono, de la carta QR y de WhatsApp a la vez.
Los dos flujos que vive una pizzería, cada uno con su horario y sus condiciones: la hora de recogida por un lado, la zona de reparto y el coste de envío por otro.
En la hora punta de una pizzería las llamadas se solapan. Cada una es independiente para el agente, así que la segunda no espera a que termine la primera.
Con combinaciones largas es donde más se agradece: se lee el pedido entero —cada pizza con su tamaño y sus extras— y no se cierra hasta que el cliente confirma.
Montamos tus tamaños, masas y extras tal y como los tienes y vemos cómo se comportaría con un pedido de los tuyos.
Conviene decirlo porque se lo salta todo el mundo: un agente de voz no arregla una carta mal configurada. Si los tamaños no están como pasos, si los extras no tienen su suplemento o si «mitad y mitad» no existe en el sistema, el agente no tiene de dónde sacar esa información y acabará preguntando cosas que no puede registrar.
La buena noticia es que ese trabajo no es exclusivo del teléfono: la misma carta bien montada sirve para el QR de la mesa, para los pedidos de WhatsApp y para la web. Se hace una vez. Puedes ver cómo se configuran los platos por pasos en las funciones de Pedi2.
Una llamada real
El caso que hoy más se complica al teléfono, paso a paso.
Lo primero es el tipo de pedido, porque de ahí sale todo lo demás: si es recogida hace falta una hora; si es domicilio, además la dirección y el envío. Preguntarlo al final obliga a rehacer la conversación.
Cada una con su tamaño, su masa y sus ingredientes antes de pasar a la siguiente. Es más lento de leer y mucho más rápido en la práctica: mezclar tres pizzas en una sola frase es de donde salen la mitad de los errores.
«La de trufa» cuando hay dos con trufa en la carta no se resuelve eligiendo la más vendida: se nombran las dos y elige el cliente. Un plato acertado por probabilidad se cocina y se cobra igual que uno pedido.
Un extra que suma 2 € se dice cuando se añade, no al final. El cliente que se entera del importe al recoger es el que discute en el mostrador con cola detrás.
Las tres pizzas con su tamaño y sus extras, el total y la hora. Es donde el cliente cae en que había dicho «sin cebolla» en la segunda y no en la primera.
Es un argumento razonable y por eso el agente no tiene por qué coger todas las llamadas. Puede entrar solo cuando nadie descuelga después de unos tonos, o solo en las dos horas de más carga, o solo con el local cerrado. El cliente de toda la vida que llama a las seis de la tarde te sigue encontrando a ti; el que llama a las nueve y media, cuando hoy no le coge nadie, al menos encuentra a alguien.
Es la objeción correcta, y la respuesta no es prometer que no se equivoca nunca. Es cómo está montado: la línea se valida contra la carta antes de registrarse, los pasos obligatorios del plato tienen que estar completos, el pedido se repite entero y se espera confirmación, y si algo no se entiende con seguridad la llamada pasa a una persona. Además puedes dejar la aceptación manual: el pedido aparece en la pantalla de cocina y no entra hasta que alguien le da al botón.
Mejor así: el agente lee la carta que hay en Pedi2 en ese momento, no una copia que alguien tenga que actualizar aparte. Si cambias una pizza el martes, el martes cambia lo que ofrece. El trabajo de mantener la carta al día ya lo estás haciendo para el QR y para WhatsApp.
Depende de cómo esté montada esa opción en tu carta. Pedi2 permite configurar los platos por pasos con sus límites —elige una masa, entre uno y tres ingredientes, extras opcionales—, así que si «mitad y mitad» existe como paso, es una elección más que el agente puede recoger y confirmar. Si en tu carta no existe, tampoco debería inventarla por teléfono: acabaría en cocina una pizza que no está en el sistema.
Con el mismo esquema que ya usa Pedi2 en los demás canales: el precio del plato es el del tamaño base y cada extra suma su suplemento. Es el patrón habitual del sector, y tiene una ventaja para el teléfono: el importe final se calcula sumando lo que consta, no lo que alguien recuerde que valía el extra de queso.
Las horas que ofrece Pedi2 salen de los horarios configurados y del tiempo de preparación que hayas definido, no de un número inventado. Es la diferencia entre decir «en veinte minutos» porque suena bien y ofrecer una franja que la cocina puede cumplir. En una pizzería a las nueve y media, esa diferencia es todo el servicio.
Si lo marcas agotado en Pedi2, sí: el agotado se aplica a todos los canales a la vez, así que deja de ofrecerse en la carta QR, en WhatsApp y en el teléfono en el mismo momento. Es un toque desde el móvil y evita la llamada de vuelta pidiendo disculpas.
La página principal: qué es, cómo funciona y qué pasa desde que entra la llamada hasta que el pedido está organizado.
Tomar la comanda por teléfono, validarla contra la carta y que llegue a cocina sin pasar por un papel.
Horarios, dirección, reservas y consultas: las llamadas que no son un pedido y aun así hay que atender.
Dirección, zona de reparto, hora de recogida y coste de envío confirmados en la propia llamada.
Varios locales, cada uno con su carta y su horario, y una forma común de atender el teléfono.
Te lo enseñamos con tus pizzas, tus tamaños y tus extras.